COMO AFILIARSE Le Invitamos a formar parte de la Orden Rosacruz, AMORC COMO AFILIARSE
REQUIERE CONTRASEÑA CORREO
HISTORIA Y PROPÓSITO DE LA ORDEN ROSACRUZCONOZCA NUESTRA FILOSOFÍA PRÁCTICA DE VIDAACTIVIDADES ROSACRUCESLOGIAS, CAPÍTULOS, PRONAOS Y ATRIUMS.PREGUNTAS MAS FRECUENTES SOBRE AMORCCOLECCIÓN ROSACRUZ Y MARTINISTAORDEN MARTINISTA TRADICIONAL
INICIO
 



 
Una Tradición Milenaria que en el siglo XXI sigue siendo tan válida como en sus orígenes.

LA ETERNA BÚSQUEDA


   Desde que el hombre hizo su aparición sobre la Tierra, no ha cesado de enfrentarse a los misterios de su propia naturaleza y de su entorno. Durante millones de años, su existencia estuvo prácticamente dedicada a la preservación de su bienestar físico. Al comienzo de la prehistoria, vivía día y noche con el temor de ser devorado por los animales salvajes, de perecer bajo el desencadenamiento de los fenómenos naturales o de morir a manos de sus semejantes. Incapaz de reflexionar sobre el pasado para mejor prever el futuro, su memoria y su imaginación eran prisioneras de un eterno presente. En cuanto al espacio en el que se movía su actividad consciente, no sobrepasaba el marco de lo que podía percibir por medio de sus sentidos.

HOMBRE, CONOCETE A TI MISMO.
   El horizonte marcaba los límites de su mundo terrestre, y la bóveda de los cielos, los de su universo celeste. Pero el tiempo es el maestro de la evolución y, finalmente, después de numerosas generaciones, el hombre consiguió ejercer cierto dominio sobre su entorno y acceder definitivamente a un estatus superior al de los animales.

   El descubrimiento del fuego fue uno de los acontecimientos que más revolucionaron la vida del hombre prehistórico. En el plano físico y emocional, esto, le proporcionó un bienestar inestimable, ya que le permitió vencer las tinieblas, calentarse cuando tenía frío, cocinar los alimentos, protegerse más eficazmente contra los depredadores y prolongar sus horas de vigilia. Progresivamente el temor en el que vivía constantemente fue dando lugar a un sentimiento de seguridad. Fue entonces, cuando comenzó a meditar sobre el lugar que ocupaba en el Universo y sobre el sentido que debía dar al nacimiento, a la vida y a la muerte. Poco a poco fue adquiriendo consciencia de sí mismo y, sin apenas darse cuenta, dio sus primeros pasos por el sendero del "Conócete a ti mismo". Es decir, se inició a su alma y puso las bases de su propia evolución espiritual.
SUBIR
 
   Muchos siglos han pasado desde que el hombre comprendió por primera vez que era algo más que una simple criatura viviente. Sin embargo, continúa preguntándose sobre el cómo y el porqué de su existencia, y estas preguntas no siempre encuentran una respuesta satisfactoria. Es cierto que la ciencia ahora puede explicar la mayor parte de los procesos fisiológicos que hacen posible la vida orgánica de un ser humano desde el momento de su concepción hasta su muerte. Pero no siempre es capaz de responder a los misterios que rodean el momento último, cuando el soplo vital le abandona. Sin embargo, la partida hacia el más allá constituye uno de los mayores enigmas planteados a la consciencia humana, aunque todo hombre, desde lo más profundo de su ser, sabe que esa partida corresponde al retorno a un estado que ya le era conocido antes de nacer. 

 
Del Nacimiento a la Muerte
 
Sabemos que la felicidad del mañana, depende de nuestro comportamiento con nuestros semejantes y esa satisfacción es la que nos llavaremos en el momento de nuestra transición.

   No existe duda alguna de que para nuestros lejanos antepasados el nacimiento de un niño era un acontecimiento milagroso que suscitaba a la vez admiración y temor. Al no poder comprenderlo y explicarlo, lo atribuían a un espíritu invisible que había tomado posesión del cuerpo de la mujer y que lo abandonaba en un momento dado bajo la forma de un bebé. El fenómeno de la muerte debía dejarles más perplejos todavía, ya que, a la inversa del nacimiento, iba acompañado de una inercia total y definitiva. Imagine lo que debió sentir el hombre primitivo al encontrarse por primera vez ante el nacimiento de un niño o ante la muerte de uno de los suyos! Debió constituir, en ambos casos, una experiencia interior considerable. Después, nunca más pudo olvidar lo que había visto y experimentado en aquellas circunstancias. 

   E
n el transcurso de la evolución, el hombre fue comprendiendo que también él había nacido de la misma manera. Por otra parte, llegó igualmente a la conclusión de que también él moriría un día y caería en ese estado de inercia total que había observado en otros. Probablemente, el hecho de haber nacido no le asustaba tanto como el presentimiento de que algún día moriría, pues sabía lo que ocurría en el primero de los casos, pero no tenía idea alguna de lo que acontecía después del segundo. De esta manera, el final de la vida terrenal se convirtió para el hombre en uno de los mayores misterios y aún continúa siéndolo. Esto se debe a que encierra la respuesta a la pregunta fundamental que todos nos planteamos, es decir: ¿Por qué estamos en la Tierra? 

SUBIR
 
Las cadenas del materialismo
 
Para los que niegan la dimensión espiritual del ser humano, todo lo que ocurre en la vida es incoherente e injusto

   Quienes tienen una visión materialista de la existencia enfocan la muerte de una manera negativa, pues no ven razón alguna para entenderla de otra forma. Consideran que el hombre no es sino una masa de carne mantenida con vida por ciertas funciones físico-químicas y controlada por una consciencia puramente cerebral; limitan la vida humana a un proceso mecánico que conoce su fin definitivo con la parada de dichas funciones y con la aniquilación de esta forma de consciencia. O dicho de otra manera, piensan que la muerte sólo conduce a la nada. Además, creen que el destino de cada ser humano está determinado por el azar y que la humanidad evoluciona únicamente bajo el efecto de un instinto colectivo de supervivencia.

   Para quienes niegan la dimensión espiritual del ser humano, todo lo que ocurre en el escenario de la existencia es incoherente e injusto. Si piensan así, es porque viven constantemente en el mundo de los efectos, ignorando por completo el reino de las causas. Dicho de otra forma, no comprenden que el universo de las ilusiones y de las apariencias en el que permanecen, procede de una Realidad Cósmica donde reina el orden y la armonía. No son capaces de captar que lo visible, es la proyección de lo invisible y que lo finito no es sino una emanación de lo infinito. Prisioneros de la razón, construyen su vida sobre bases que juzgan racionales pero que, sin embargo, son tan frágiles como los ideales que persiguen. Ven transcurrir sus días inexorablemente, y avanzan con angustia hacia la muerte, ese fin último que ha sido como una cruz a lo largo de su vida.     

SUBIR
 
La dualidad del Hombre
 
Salutación a Aton
   
   D
esde hace muchos siglos, los rosacruces afirman que el destino humano sobrepasa ampliamente el intervalo consciente que transcurre entre el nacimiento y eso que llamamos impropiamente "muerte". Para ellos, el ser humano es dual. En efecto, posee un alma que se encarna en el niño cuando inspira por primera vez, haciendo de él una entidad viva y consciente. En el instante en que el hombre exhala su último suspiro, el alma se disocia del cuerpo que había animado a lo largo de la vida terrenal y se reintegra a la Gran Alma Universal. Así, la muerte no es sino el paso de un plano de consciencia a otro, el retorno a una condición que existía antes de la encarnación en este mundo de materia. O dicho de otra manera, corresponde a un renacimiento en el mundo invisible. Esta es la razón de que los rosacruces consideren que la muerte no es más que una transición del alma y que constituye uno de los dos aspectos de la Vida Universal. 

   Cuando el alma abandona el cuerpo físico en el momento de la transición, continúa siendo consciente de su identidad y se eleva gradualmente hacía su nueva morada guiada por seres espirituales dedicados a este fin, así como por las almas de los seres queridos que ha conocido en la tierra. Cuando alcanza el plano de consciencia que corresponde a su evolución, continúa en lo invisible una existencia basada en las grandes lecciones extraídas de la vida terrenal que acaba de abandonar. A partir de este balance y de los decretos kármicos resultado del mismo, establece las grandes líneas de su próxima encarnación. Si decimos "próxima encarnación" es porque es difícil imaginar la muerte de una forma mística sin asociarla a la convicción de que irá seguida de otras vidas en la Tierra.

SUBIR
 
El Dominio de La Vida
 
 

  
   B
asta con observar la actitud de nuestros contemporáneos ante la muerte para comprender que la idea que se hacen de ella influye considerablemente en su manera de vivir. Sin embargo, lo que la hace tan angustiosa para la mayoría de las personas, es lo poco que saben de ella debido a la ignorancia en la que se les mantiene. Por eso es tan importante romper los tabúes que rodean a este importante acontecimiento de la vida humana. La ciencia materialista no puede hacerlo, puesto que en su intento de explicar todo racionalmente, considera que la muerte corresponde al cese de un proceso biológico y a la desaparición definitiva de la entidad consciente que se beneficiaba de dicho proceso. La religión, por su lado, predica la existencia del alma y de la vida futura, pero se pierde en conjeturas contradictorias sobre el cómo y el porqué de la dimensión espiritual del hombre. Anubis

    En el interludio consciente que discurre entre el nacimiento y la muerte, el hombre vive su destino tratando de soportar lo mejor posible las vicisitudes de la existencia. Desde lo más profundo de su ser, aspira a la felicidad. Sin embargo, no sabe dónde ni cómo encontrarla. La busca en los placeres que puede procurarle su entorno material, pero la realidad cotidiana le demuestra que estos placeres son efímeros y dejan siempre un gran vacío interior. Este vacío es la dimensión del abismo existente entre el alma y el cuerpo en la mayoría de los hombres. Precisamente, para que el hombre pueda reconciliarse consigo mismo, la Antigua y Mística Orden de la Rosa-Cruz perpetúa desde hace siglos todo lo que la filosofía mística y la ciencia espiritualista ponen a disposición de aquellos que quieren dominar su vida y hacerla más conforme a sus aspiraciones.



Quiénes Somos
   
                    Historia Rosa+Cruz



SUBIR
 
ECOS DEL SABER

"Aprende a callar. Deja que tu mente muda escuche y absorba ".

Pitágoras

"Ad Rosam per Crucem  ad Crucem per Rosam"

SUBIR
 

O
rden Rosacruz, AMORC - G.L.E. C/ Flor de la Viola, P.170-171 "Urb. El Farell"
08140 CALDES DE MONTBUI ( BARCELONA) Telf.: +34 938.655.522