Cada grado de
las enseñanzas rosacruces va precedido de un monografía especial consagrada a
un ritual de iniciación que el miembro efectúa en su casa. Además de esta
iniciación personal, también puede dirigirse a una de las Logias de la
A.M.O.R.C. y participar en una ceremonia colectiva que constituye una preparación
simbólica al grado que está a punto de estudiar. Esta ceremonia, que reagrupa
a varios candidatos y se realiza en toda su pureza tradicional, está inspirada
en los ritos que se efectuaban en las Escuelas de los Misterios en la antigüedad.
Sin entrar en consideraciones místicas que no pueden ser desarrolladas en el
marco de esta presentación informativa, diremos simplemente que el propósito
de las iniciaciones rosacruces es permitir que sus miembros tomen mayor
consciencia de su dimensión espiritual.
Debemos precisar que los rituales rosacruces no tienen
nada que ver con prácticas mágicas o teúrgicas, ya que la A.M.O.R.C. nunca
ha enseñado ni aprobado tales prácticas. Más aún, se opone a ellas con
firmeza, ya que la magia tiene sus raíces en la superstición, la cual, bajo
todas sus formas, es fuente de fanatismo e ignorancia. La Tradición Rosacruz,
por el contrario, es una vía de libertad y conocimiento. Sus enseñanzas e
iniciaciones tienen el único objetivo de devolver al hombre lo que le
pertenece por derecho, es decir, el conocimiento de las leyes divinas tal como
se manifiestan en el Universo, en la naturaleza y en el propio hombre.
En último análisis, la iniciación rosacruz está siempre a la
medida de los esfuerzos desplegados por cada miembro de la Orden en el estudio
y aplicación de las enseñanzas que le son transmitidas. En lo absoluto,
permiten alcanzar el estado Rosacruz, que se corresponde con lo que en la
religión cristiana se denomina "estado crístico", o "búdico"
en las tradiciones orientales.